6.2.12

Cuántas veces nos salvo el pudor y mis ganas de siempre buscarte
Pedacito de amor delirante colgado de tu cuello un sábado de lluvia a las 5 de la tarde,
 sabe Dios, cómo me cuesta dejarte y te miro mientras duermes más no voy a despertarte 
es que hoy se me agotó la esperanza porque con lo que nos queda de nosotros ya no alcanza, eres lo que más he querido en la vida lo que más, he querido...

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